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El agua fue la fuerza motriz de la explotación aurífera
de Las Médulas. El proceso de explotación se
basó en la extracción del oro por lavado a gran
escala. Por eso para la administración minera romana
era fundamental un estricto control del agua. Para ello se
creó una inmensa red hidráulica que incluyó:
- Canales de abastecimiento
(en latín corrugi
o canales). El canal de
Pena Escribida, al que se accede por la pista que, desde
el Mirador de Orellán, en dirección suroeste,
asciende hacia el merendero de Campo de Braña, es
un buen ejemplo de uno de estos canales. Los canales de
Llamas de Cabrera son también impresionantes ejemplos
de este tipo de infraestructuras.
- Depósitos de derivación
y almacenaje (piscinae
o stagna). Uno de los mejores
ejemplos de estas estructuras es el depósito de la
Horta, junto al Mirador de Orellán. Su uso actual
como aparcamiento enmascara su función antigua.
- Canales de explotación
(emisaria); en ocasiones
estos eran subterráneos, y formaban galerías
que horadaban la masa del conglomerado aurífero,
sobre todo en el caso particular de las explotaciones por
ruina montium. Un buen ejemplo
es la galería que se puede visitar junto al Mirador
de Orellán.
Esta red suponía una planificación a escala
suprarregional y un dominio del territorio por parte del Estado
romano. La red hidráulica de Las Médulas supuso
el primer gran trasvase de aguas entre dos cuencas en la historia
de la Península Ibérica, de la del Duero a la
del Sil a través de la comarca de la Cabrera.
La construcción de la red hidráulica de Las
Médulas exigió unos elevados conocimientos topográficos.
Las operaciones fundamentales en relación con el trazado
de los canales eran la nivelación y la convergencia
de los canales en construcción. Los canales debían
seguir una cota ligeramente descendente (entre el 0,3 y el
0,5 %) desde su inicio hasta las zonas de laboreo minero.
Para trazarlos se emplearon el nivel (dioptra
en latín) y, sobre todo, el coróbata (chorobates,
en latín), formado por una larga tabla o regla de 20
pies (5,92 metros) con patas y miras en los extremos que permitían
trazar visuales. En el Aula Arqueológica se exponen
reconstrucciones de estos instrumentos.
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